LAOS I
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Lunes 07-06-04 2225 hs. Desde Luang Prabang

Ayer al mediodía abandonamos Vientiane y tras recorrer 390 kms, llegamos alrededor de las siete de la tarde a Luang Prabang. La carretera está en muy buen estado, el problema es que exceptuando los primeros y últimos 30 kms del trayecto, el resto es todo camino de curvas entre montañas de hasta dos mil metros de altura. Hay muy poco tráfico y el paisaje es muy bonito, pero después de tantas curvas llegamos bastante cansados a Luang Prabang y con la cabeza hecha un bombo.

El camino discurre por aldeas de montaña, una más pobre que otra, aunque al menos tienen electricidad. El único medio de vida de la gente de este lugar es la agricultura y al caer el sol, personas de todas las edades, especialmente jóvenes, van caminando a sus casas por la carretera con los machetes en la mano después de la jornada de trabajo.

Los niños y niñas de corta edad son los encargados de ir a buscar agua en cubos de metal o en bidones de plástico de dos litros, los mismos en los que se vende el aceite para coches. El agua la obtienen de grifos o de mangueras que bajan de la parte alta de la montaña y pueden estar ubicados en la propia aldea o a cientos de metros de la misma. Ver a tantos críos caminando por la carretera, cargando con cubos y bidones de agua, es tan duro que lo primero que me viene a la mente es pensar en la terrible infancia que le ha tocado por desgracia a estos niños.

Las aldeas en general cuentan con pocas viviendas, si es que se las puede llamar de esta manera, porque en realidad son chozas de hoja de palma, o de madera en el mejor de los casos, y se levantan a ambos lados de la carretera. La gente enciende leña para cocinar y calentarse dentro mismo de las casas y todas ellas cuentan en la entrada con un de tonel de 200 litros de agua que utilizan para asearse.

No se si acostumbran hacerlo todos los días o da la coincidencia de que pasamos justo en día domingo, pero nos llama la atención ver a hombres en calzoncillos y a mujeres cubriéndose con un pareo aseándose delante de cada choza con el agua de los toneles al costado mismo de la carretera.

Luang Prabang es un pequeño pueblo de 16.000 habitantes que debe su desarrollo al turismo y realmente vale la pena visitarlo. Llevamos nueve días en Laos y ya son muchos los kilómetros recorridos y las ciudades y pueblos que conocimos. La conclusión que sacamos hasta ahora es que en este país, la única gente que progresa en sus condiciones de vida es la que está relacionada directa o indirectamente con el comercio entre Tailandia y Vietnam y con el turismo, lamentablemente no existe otra alternativa.


Viernes 11-06-04 2030 hs. Desde Houay Xai

El miércoles dejamos Luang Prabang para continuar hacia el noroeste de Laos. Después de casi cuatro horas de viaje por una carretera llena de curvas y rodeada de una espesa jungla aunque por suerte en buenas condiciones, llegamos a Luang Nam Tha. Se trata de un pequeño pueblo junto al río que se divide en dos partes, la ciudad nueva y la vieja, separadas entre sí por unos 6 kms de distancia. Hoy en día el pueblo tiene electricidad las 24 horas, hay un sólo sitio con acceso a Internet que por cierto es lentísimo y caro comparado con los precios en el resto de Laos.

Ayer nos acercamos hasta Muan Sing, 50 kms al norte de Luang Nam Tha. Nos encontramos en lo que se conoce como el Triángulo de Oro, el cual comprende parte de Laos, de Tailandia y de Myanmar, y que en los años 70 se hizo famoso por ser la zona de mayor producción de opio del mundo. A pesar de la presión de los respectivos gobiernos y de los norteamericanos, aún hoy continúa siéndolo. Muan Sing es un pueblo poco atractivo y sólo queda de él su leyenda.

Lo más interesante para ver de toda esta zona, aparte de los espectaculares paisajes selváticos, son las diversas tribus que habitan la región. El problema es que las aldeas están prácticamente deshabitadas durante el día, sólo se ven niños pequeños y algunas mujeres mayores. La mayoría de la gente trabaja en el campo y regresa a las aldeas al caer el sol, por lo tanto es muy poco lo se puede apreciar más allá de constatar que viven en unas condiciones muy pobres.

Esta mañana dejamos Luang Nam Tha y después de recorrer 200 kms en seis horas, llegamos aquí a Houay Xai para cruzar mañana el Mekong en dirección a Tailandia. La carretera, por llamarla de alguna forma porque en realidad no existe, discurre por caminos de montaña junto a la frontera con Myanmar y vale la pena dejarse los riñones pegados al asiento del coche sólo para ver la inmensa jungla que se extiende durante todo el recorrido.




Carretera a Huay Xai
Ferry que nos cruzó a la orilla tailandesa
Rostro en el Golden Triangle
Atardecer en el Mekong


Luang Prabang

Luang Prabang

Luang Prabang

Pak-Ou
Pha Tha Luang Tha Khaek, atardecer sobre el Mekong

Wat Phu, Chumpasak

Wat Si Saket
Típica forma de llevar el peso repartido