| LOS
ISMAELITAS Y EL AGA KHAN |
|
Hacia el
norte en el Valle del Hunza, la población es mayoritariamente
ismaelita. En el siglo VIII, una disputa entre shiíes por la
sucesión del sexto Imán dio origen a esta secta. Los
ismaelitas reconocen a Ismael como el séptimo Imán y a
diferencia de los sunníes y shiíes, consideran que la línea
sucesoria de los Imanes continúa hasta el presente, siendo su
actual líder el Imán número 49, el Príncipe Karim Aga Khan.
Los ismaelitas practican un Islam mucho más abierto que los
sunníes y shiíes y la mayor parte de sus 15 millones de
seguidores en todo el mundo vive en esta región. Consideran que
la oración es una cuestión personal y reemplazan a las
mezquitas por salones comunitarios. No practican el Ramadán,
pueden beber alcohol y por lo general no rezan cinco veces al día.
Las mujeres ismaelitas gozan de un grado de libertad impensable
en el resto de Pakistán, se las puede ver solas caminando por
las calles con grandes pañuelos de colores vivos sobre sus
cabezas, y especialmente las jóvenes intentan establecer una
cierta complicidad con nosotros a través de una mirada o una
sonrisa. Después de haber recorridos casi 3.000 kms, es la
primera vez que vemos mujeres en Pakistán, a no ser las que van
con burka o todas cubiertas excepto los ojos, llevando la cabeza
baja y escondiéndose de la mirada de los hombres y de los extraños
como nosotros.
El líder de los musulmanes ismaelitas es el Aga Khan, quien
vive en Suiza, se dedica a los negocios y posee una gran fortuna
personal. Desde el año 1982, la Fundación que lleva su nombre
realiza una labor admirable en toda la zona. Desarrolla
programas principalmente en favor de la mujer y los niños,
favoreciendo su acceso a la sanidad y la educación mediante la
construcción de escuelas y hospitales que la propia Fundación
se encarga de administrar.
Concede préstamos, ofrece asesoramiento y recursos técnicos a
las aldeas para que sus habitantes formen cooperativas y pongan
en marcha sus propios emprendimientos. La Fundación también se
ocupa de construir carreteras y sistemas de irrigación, plantas
de electricidad y de todo aquello que sirva para mejorar las
condiciones de vida de la gente. En una palabra, reemplaza al
Estado en su función social.
|
UN
VASCO EN LAS AREAS DEL NORTE DE PAKISTAN ? |
|
Cuando vamos
de Gilgit al Valle de Hunza y nos encontramos con la carretera
cortada debido a un desprendimiento, se nos acerca un pakistaní
para hablarnos, le decimos que venimos desde España, y nos
comenta que en Karimabad hay un español que viaja sólo en una
furgoneta amarilla y que podemos ubicarlo en el hotel de Alí.
Me parece imposible lo que me acaba de decir, o yo entendí mal
o a este hombre le cayó una de las piedras en la cabeza.
Al día siguiente con el camino ya despejado, vamos por la
Karakorum Highway y de pronto veo venir de frente una furgoneta
Volkswagen blanca, desde Turquía que no veíamos una. Miro la
matrícula y para nuestra sorpresa es española, le toco bocina
y le hago luces hasta que se detiene junto a nosotros en medio
de la carretera. Intercambiamos saludos y las típicas
preguntas: de que parte de España son, de donde vienen y hacia
donde van. Como tenemos un par de camiones detrás de nosotros,
arranco para aparcar a un costado de la carretera pero la
furgoneta se va sin darse cuenta de cual es mi intención.
Lamentando que el encuentro haya sido tan breve, seguimos viaje
hacia Karimabad.
Por la noche regresamos a Gilgit y vamos directamente a un sitio
con acceso a Internet que ya conocíamos, el mejor de todo
Pakistán, con conexión rápida, iluminado y limpio. Por increíble
que parezca, en este lugar nos volvemos a encontrar con José,
un vasco que viaja con Ibiletxe (así le llama a la furgoneta)
grabando música típica de cada sitio que visita. Cenamos en
nuestro hotel, hablamos del viaje, del País Vasco, de Irak y de
muchas cosas más, y a las tres de la madrugada decidimos dar
por terminada nuestra conversación con la seguridad de volver a
encontrarnos pronto. Seguimos en contacto a través de Internet
y para aquellos que quieran visitar su página web, ésta es la
dirección: www.munduatamusika.com
|
ISLAMABAD
Y LA REGION DEL PUNJAB |
|
Dejamos atrás
Gilgit y las Áreas del Norte para dirigirnos a Islamabad, 600
kms de distancia nos separan de la capital de Pakistán. Desde
un punto de vista administrativo, Islamabad es un distrito
independiente de cualquier provincia o región de Pakistán.
Geográficamente está ubicada en la provincia del Punjab, la
zona más rica y fértil de Pakistán y cuenta con más de la
mitad de la población del país. Su construcción se inició en
los años 60 y tiene la particularidad de ser una ciudad formada
por sectores denominados con letras y números, aunque del
proyecto original sólo seis han sido terminados. Cada sector
cuenta con sus propias áreas comerciales, viviendas y parques,
lo que hace que Islamabad carezca de centro, y hay controles
militares en todas las avenidas que sirven de acceso a la
ciudad.
Islamabad es la sede del Gobierno, del Parlamento y de las
embajadas, y sólo 15 kms la separan de Rawalpindi. El contraste
entre una ciudad y otra es muy grande, mientras Islamabad es una
especie de isla dentro de Pakistán, con un trazado moderno y un
cierto orden en sus calles, "Pindi" representa el caos
de cualquier ciudad paquistaní, con multitud de gente en sus
bazares y un constante ir y venir de coches, carros y rickshaws
por toda la ciudad. Desde Islamabad pasamos por Taxila y
Faisalabad hasta llegar a Multan, la mayor ciudad del sur del
Punjab y una de la más calurosas, secas y polvorientas de todo
Pakistán.
Decidimos enviar por correo a Madrid los mapas, folletos y
libros que ya no necesitamos y que ocupan espacio en el coche.
La caja pesa unos nueve kilos y por una cuestión de seguridad
(y de curiosidad también) la abren para revisar su contenido.
Da la coincidencia que lo primero que ven es un Corán escrito
en farsi que compramos en Teherán. La alegría de los tres
empleados del correo se les nota en sus caras, se levantan de
sus asientos y mientras uno de ellos besa el Corán, otro nos
regala una moneda antigua que sólo se ofrece a quienes ellos
consideran un buen amigo musulmán. Por supuesto que no revisan
nada de lo que va en la caja, les basta con imaginarse que somos
unos buenos musulmanes, alucinante !
Desde Multan visitamos Bahawalpur, una ciudad que no tiene nada
de especial, sin antes internamos en el desierto del Cholistán
para conocer el Derawar Fort y la mezquita de mármol blanco.
Construido en el año 1733, el fuerte tiene una altura de 30
metros, está muy bien conservado y se puede ver desde varios
kilómetros de distancia. Desde aquí nos vamos hasta Uch Sharif
para visitar los templos sufíes (una forma muy mística de
entender el Islam) y el mausoleo de Bibi Jawindi, una tumba de
forma octogonal que data de finales del siglo XV, decorada con
azulejos azules, pero de la cual sólo se conserva en pie la
mitad de la construcción.
|
LAHORE
Y FINAL DE NUESTRO RECORRIDO POR PAKISTAN |
|
La carretera
de Multan a Lahore está en muy buenas condiciones, 500 kms nos
separan de la última ciudad que visitaremos antes de abandonar
Pakistán. La herencia del Imperio Mogol se haya muy presente en
Lahore, siendo el Fuerte y la Mezquita Badshahi los dos
principales exponentes arquitectónicos de la época. Intentamos
visitar el Fuerte por nuestra cuenta y nos resulta imposible. No
hay ninguna señalización y es tanta la cantidad de gente que
hay por toda la zona que damos vueltas y vueltas sin poder
encontrar la entrada.
Dejamos el coche en el parking subterráneo situado junto a la
Mezquita de Oro (Sunehri Majid) pero al salir a la calle nos
rodea una multitud, algunos se ofrecen de guía, otros son
vendedores, pero la mayoría se limita a mirarnos como si hubiésemos
llegado de otro planeta. Sacar una foto resulta imposible, todos
se ponen delante para salir en ella, abro la Lonely Planet y
tengo a cinco "pakis" colgados del cuello tratando de
ver que es lo que estoy mirando, en fin, que la situación me
resulta tan agobiante que volvemos al coche y nos vamos a la
oficina de turismo en busca de un guía que nos acompañe.
Ahora sí, por fin, podemos recorrer la parte vieja de la ciudad
y visitar el Fuerte de Lahore con sus altas murallas, la enorme
entrada por donde accedían los elefantes, sus habitaciones
espejadas con mármoles trabajados y unas vistas impresionantes
de la ciudad. Es Navidad, y nuestra última noche en Pakistán.
|
|
Definir la
forma de ser de un pakistaní es imposible debido a la diferente
conformación étnica de la población. En el oeste y en el
norte, Pakistán comparte 2430 kms de frontera con Afganistán a
través de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) y de
la Provincia del Baluchistán. En esta zona la gran mayoría de
sus habitantes son pashtunes o baluchis respectivamente y ambos
grupos guardan una gran similitud con los afganos.
Por otro lado, el este de Pakistán comparte 2912 kms de
frontera con India a través de la provincia del Punjab y en
menor medida con la provincia de Sind (capital, Karachi). Esta
zona está mayoritariamente habitada por punjabis, sindhis y
mohajires (musulmanes procedentes de la India tras la partición)
y todos ellos son étnica y culturalmente similares a los
indios, sólo se diferencian por la religión.
Pakistán se divide políticamente en las cuatro provincias
mencionadas, y juntas suman el 97% de la población total. El 3%
restante corresponde a los habitantes de la región de Azad
Jammu & Cachemira y de las Áreas del Norte.
Como consecuencia de esto, no es lo mismo estar en Lahore que en
Peshawar, aunque sus habitantes sean en ambos casos pakistaníes.
Un pashtún o un baluchi bien podría pasar por un afgano,
mientras que estar en el Punjab es como estar en India. A la
región del Sind no hemos ido pero ocurre algo parecido teniendo
en cuenta la conformación étnica de su población y la
información que he recogido. La forma de ser de unos y otros
difiere totalmente y aunque todos son pakistaníes y musulmanes,
se trata de dos mundos diferentes, razón por la cual una parte
de Pakistán mira hacia Afganistán y la otra hacia India.
|
EL
TRABAJO DE LOS NIÑOS... |
|
Según un
informe de la Organización Internacional del Trabajo, más de
tres millones de niños con edades comprendidas entre los 5 y
los 14 años trabajan fuera de sus casas, aunque otras
informaciones elevan la cifra hasta los diez millones. En muchos
casos se pueden ver a los niños trabajando junto a sus padres,
ya sea en el campo, en puestos de venta en la calle, picando
piedras para reparar una carretera o cargando leña a sus
espaldas. También son utilizados en la fabricación de
alfombras y artículos deportivos.
En contra de lo que uno puede suponer, no siempre proceden de
los sectores más pobres de la sociedad. En casi la mitad de los
casos los niños provienen de familias con ingresos medios, y
trabajan para pagar las deudas contraídas por sus padres o
parientes. Los bajos salarios y los altos intereses hacen que
estos niños tengan que trabajar en un régimen de esclavitud.
Es muy duro ver por la carretera a niños caminando varios kilómetros
de un pueblo a otro, cargando sobre sus espaldas enormes bolsas
de arroz, madera, fruta o lo que sea. Y en muchas ocasiones van
junto a sus padres, pero quienes cargan con el peso son los niños...
En el campo siempre hay niños y niñas trabajando, y a estas últimas
también es muy común verlas llevar enormes cuencos de agua
sobre sus cabezas.
El trabajo de los niños en Pakistán no es sólo una cuestión
económica, es también un problema cultural. La sociedad, es
decir los hombres pakistaníes, consideran como algo normal que
los menores trabajen y no ven nada condenable en ello. Los
derechos del niño en Pakistán no es que no se cumplan,
directamente no existen.
|
...
Y LA DESGRACIA DE SER MUJER EN PAKISTAN |
|
La mujer en
Pakistán cuenta con un sólo derecho, el de nacer. Es la única
decisión propia que puede tomar libremente en su vida, porque a
partir de ese momento sus derechos se acabaron para siempre. Su
familia, es decir su padre y sus hermanos varones, son quienes
tomarán las decisiones por ella.
Durante la niñez, unas pocas tendrán la suerte de ir al
colegio. El razonamiento es el siguiente: si los únicos motivos
que justifican la existencia de la mujer en Pakistán son las de
ocuparse de la casa, casarse y tener hijos, no tiene sentido que
pierda el tiempo estudiando, es mejor que trabaje y ayude en las
tareas de la casa. Esto queda demostrado en el índice de
alfabetización, en las áreas rurales sólo 1 de cada 10
mujeres sabe leer y escribir, y en las ciudades el 25%.
En la etapa de la pubertad, las adolescentes son recluidas en
los hogares y apartadas del contacto con personas del sexo
masculino. Esto incluye a los familiares, con excepción del
padre y los hermanos, y en caso de tener que salir de la casa,
se recurre al burka. Esto último no es común en la región de
las Áreas del Norte (ismaelitas) y en ciudades como Karachi,
Lahore e Islamabad, optan por llevar o no la cabeza cubierta con
un pañuelo, dependiendo del grado de conservadurismo familiar.
La familia se encarga de acordar el matrimonio, o sea que
determina cuando y con quién la niña deberá casarse, y si es
con un primo carnal por parte del padre mejor aún. Su familia
deberá pagar la dote, pero teniendo en cuenta que la mujer se
irá a vivir (y a servir) a la casa de la familia de su futuro
marido, al menos dejará de ser una carga económica. Una cosa
compensa la otra...
Una vez "felizmente" casada, la niña se convierte en
mujer y pasa a ser propiedad del marido y a las órdenes de la
suegra. Según las leyes pakistaníes, el adulterio por parte
del hombre sólo puede probarse mediante la presencia de varios
testigos (hombres) en el momento del hecho, y como que no
mantenga una relación sexual en medio del pueblo a plena luz
del día, se hace bastante difícil poder probarlo. En el caso
de las mujeres es diferente, sólo basta con que tres hombres
sostengan haber visto a la mujer en una situación comprometida
para que ésta pueda ser condenada.
Los abusos y violaciones dentro del matrimonio no son
considerados delitos según las leyes pakistaníes. Para que un
hombre pueda ser acusado de violación se necesitan cuatro
testigos (hombres), y la declaración de la mujer no es tenida
en cuenta. En caso de que la mujer quede embarazada como
consecuencia de una violación, en la mayoría de las veces el
caso se transforma en un delito de adulterio por parte de la
mujer al no existir pruebas contra el supuesto violador.
Hay situaciones que nos tocan vivir que demuestran que para un
pakistaní la mujer no cuenta para nada. En los hoteles, la
persona de la recepción en la mayoría de los casos sólo se
ofrece a llevar mis bolsos a la habitación, Luisa debe seguir
cargando con los de ella. En los restaurantes, si hay una sola
hoja de menú por supuesto que no se la dan a Luisa, la bebida
en el vaso siempre me la sirven a mi primero y hay casos en
donde Luisa debe servirse ella misma, es como si no estuviera.
Luisa puede hacerle una pregunta a cualquiera, pero me miran
siempre a mí para darme la respuesta.
En los aparcamientos vigilados, siempre hay alguien que me abre
la puerta del coche, Luisa debe hacerlo ella misma. En Zhob
cuando Luisa fue a hablar con la policía para aparcar el coche,
directamente le dijeron que querían hablar conmigo, no con
ella. La mujer en Pakistán está condenada desde el momento
mismo de nacer. Hablar de la libertad y los derechos que le
corresponden como ser humano no sólo choca con la legalidad y
la religión, sino también con las tradiciones y costumbres de
una sociedad como la pakistaní anclada en la Edad Media.
|
|
|