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Tardamos tres horas y media para
recorrer los 80 kms que hay entre Calcutta y la frontera. Los trámites
en las aduanas de ambos países pueden calificarse como normales
mas allá de la enorme cantidad de gente que nos rodea en todo
momento. En India y en Bangladesh, al igual que en Pakistán y
en Nepal, los controles aduaneros y de inmigración se realizan
antes de cruzar la barrera que separa un país de otro. Las
aduanas están en el pueblo y no hay una zona específica para
realizar dichos trámites, de ahí que a veces no se sepa si es
la aduana o un mercado. Después de un par de horas, entramos
por fin a Bangladesh para recorrer los 250 kms que nos quedan
hasta Dhaka.
Lo primero que nos llama la atención es que casi no se ven
coches, sólo camiones, rickshaws y ciclorickshaws. Por muy
increíble que parezca, choco por detrás al primer y único
coche que tenemos delante. Cuando se dispone a girar en una
rotonda, el coche frena de repente y a pesar de ir muy despacio,
no puedo evitar dejarle la marca de la defensa del Toyota en el
paragolpe trasero. Precisamente estábamos comentando que casi
no se ven coches por el pueblo !!!
La carretera a Dhaka está en buenas condiciones y el tráfico
es mucho menos intenso que en India. Cruzamos el río Ganges
(aquí llamado Padma) en ferry, un trayecto de sólo 20’ pero
en donde tardamos bastante más de una hora por el enorme atasco
que forman los camiones que adelantan en la fila e impiden el
desembarque de aquellos que llegan en el ferry.
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Por fin llegamos a Dhaka alrededor
de las diez de la noche y nos alojamos en el primer hotel mas o
menos aceptable que encontramos, aunque decidimos cambiarnos al
día siguiente debido a la gran cantidad de cucarachas con las
que tuvimos que compartir la habitación, tal es así que para
entrar al baño tenemos que golpear antes la puerta...
Por la mañana recorremos la ciudad y resulta sorprendente la
enorme cantidad de ciclorickshaws que se ven por todas partes,
por algo Dhaka está considerada la capital mundial del
ciclorickshaw. Están decorados con dibujos que van desde
paisajes rurales hasta escenas de películas indias o
norteamericanas y existen verdaderos artesanos especialistas que
se dedican a embellecerlos de la forma más llamativa y original
posible.
Según la policía de Dhaka, hay aproximadamente 600.000 de
ellos circulando por la ciudad aunque las licencias otorgadas
sean sólo 88.700 de acuerdo a las autoridades locales. Para un
extranjero resulta difícil caminar por las calles de Dhaka,
siempre hay uno o varios ciclorickshaws haciendo sonar un timbre
para llamar su atención ofreciendo sus servicios.
El 20% aproximadamente de los ciclorickshaws son conducidos por
sus propios dueños, mientras que por el 80% restante los
conductores, en su mayoría inmigrantes rurales sin ninguna otra
oportunidad de trabajo, deben pagar un alquiler aproximado de 1dólar
diario. El beneficio del conductor, descontando el importe del
alquiler, oscila entre 0,40 y 1dólar, cifra que lo condena a
vivir en la miseria después de dejarse el alma pedaleando
durante todo el día. Por la noche en Dhaka se pueden ver a
cientos o miles de conductores durmiendo (y viviendo) en el
mismo ciclorickshaw.
Lo más irónico de todo es que con el dólar diario que el dueño
del ciclorickshaw cobra por el alquiler, en seis meses puede
comprar uno nuevo. De esta forma se establece un círculo
vicioso por el cual unos pocos acumulan cada vez más dinero y
poder a costa de la miseria de muchísimos hombres de todas las
edades que llegan a Dhaka en busca de trabajo y que ni siquiera
ganan lo suficiente para vivir dignamente.
Esta es la razón por la cual hay tanta cantidad de
ciclorickshaws en la ciudad y también porqué semejante
diferencia entre las licencias oficiales concedidas y el número
de ciclorickshaws que realmente hay trabajando en Dhaka: los
encargados de controlar esta situación forman parte
precisamente de aquellos que se benefician directa o
indirectamente de ello.
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Como consecuencia de un cierto
crecimiento económico experimentado por Bangladesh en los últimos
años, Dhaka es el epicentro de una emergente clase media, pero
a su vez es el lugar a donde se dirigen los pobres que no tienen
posibilidades de sobrevivir en el medio rural y también aquí
acuden las víctimas de las catástrofes naturales que azotan al
país año tras año por carecer de infraestructuras adecuadas,
me refiero a los monzones.
Por todo ello, en Dhaka confluyen los extremos de la sociedad,
coches nuevos de alta cilindrada se mezclan con ciclorickshaws
empujados por hombres de todas las edades, y viviendas con
aparcamientos para coches, personal de servicio y guardias de
seguridad comparten la ciudad con miles de familias enteras que
comen y duermen en sus calles.
Los barrios de Banani, Gulshan y Baridhara, situados al norte de
Dhaka, constituyen la parte moderna de la ciudad y es en donde
habita la clase media y los sectores acomodados de la sociedad.
Los mejores restaurantes, hoteles y tiendas están ubicados en
esta zona, que también alberga a la mayoría de embajadas
extranjeras. Predominan las edificaciones de 3 o 4 plantas con
aparcamientos para coches, balcones y jardines, y la zona está
bastante limpia con respecto al resto de la ciudad.
El principal cometido de los guardias de seguridad desarmados
que se ven en casi todos los locales comerciales de cierto
nivel, en los hoteles y en los edificios de viviendas, es evitar
que la zona se llene de gente pidiendo dinero o que directamente
se instale a vivir en las aceras o en los portales. En una
palabra, es una zona "liberada" de pobres y mendigos.
Al sur de Dhaka está la ciudad vieja, con sus ruidosos y
concurridos bazares y el embarcadero. Desde aquí salen ferrys,
botes, canoas, lanchas y todo artilugio que consiga flotar sobre
las aguas del río Buriganga. Fuimos una tarde hacia allí con
la idea de subir al ferry que cruza a la otra orilla del río,
pero entre la enorme cantidad de gente que nos rodeaba, el
hombre de la boletería que no hablaba ni una palabra de inglés
y que no entendía a donde queríamos ir (en realidad ni
nosotros lo sabíamos) y las condiciones lamentables del ferry,
atestado de gente que subía cargada de bolsas, cajas, críos,
gallinas, etc., decidimos cancelar nuestro viaje "turístico"
y nos subimos al primer rickshaw que vimos con tal de salir de
semejante agobio.
Cabe agregar que en medio de todo este infierno y rodeados de al
menos cincuenta bengalíes, Luisa no pasaba desapercibida con su
pantalón y su camiseta de color "celeste cielo" recién
salidos de la lavandería, como si fuera una mosca en un tazón
de leche... Mi mal humor en esos momentos no es difícil de
imaginar.
Dhaka, con más de doce millones de habitantes, tiene el
"privilegio" de ser la ciudad con el aire más
contaminado del planeta. Hemos estado en ciudades como México
DF, Bangkok, Calcutta o Sao Paulo, todas ellas con un nivel de
polución altísimo, pero Dhaka sobrepasa todo lo conocido hasta
ahora. Durante los nueve días que estuvimos en esta ciudad y a
pesar de estar el cielo despejado, fue casi imposible ver el
sol. Una capa de aire contaminado en forma de niebla cubre
permanentemente la ciudad, y un día tras otro regresamos al
hotel con los ojos ardiendo, enrojecidos y la piel de la cara
irritada.
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Mezquita de Sitara en Dhaka |

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Típico ciclorickshaw |

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Fuerte de Lalbagh en la parte vieja de Dhaka |

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Dhaka, casas sobre el agua |

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Que personaje !!! |

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Mercado en Dhaka |
ALREDEDORES
DE DHAKA: SONARGAON
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Visitamos
Sonargaon, a 23 kms de Dhaka, antigua capital de
Bangladesh. A decir verdad, quien realmente entró en el
pueblo fue Luisa en un rickshaw, yo me quedé en el
coche junto a la carretera, con el aire acondicionado
encendido hablando con la gente que se acercaba para
saber que es lo que estaba haciendo allí. Sólo hay que
ver la estrechez de la calle por la que debería entrar
con el Toyota, atestada de gente, con puestos de venta a
ambos lados y bajo un calor agobiante, para entender el
porqué de mi decisión. Según Luisa, de la antigua
capital no queda nada, sólo 3 o 4 casas de estilo británico,
ahora ocupadas y casi destruidas, o sea que no me perdí
nada.
Lo más destacable de nuestra visita a Sonargaon es que
mientras estamos aparcados en el arcén mirando el mapa,
aparece una persona totalmente desnuda caminando de
frente por la carretera. Es un hombre mayor, con el pelo
casi blanco que le llega hasta los hombros, la piel muy
morena y aspecto de santón. Alrededor del cuello lleva
varios colgantes de plata y los dedos de las manos los
tiene cubiertos con enormes anillos con grandes piedras.
Pero lo más curioso de todo es que aparte de su
desnudez, lo único que lleva es un paquete de
cigarrillos y un mechero !!! Se detiene junto a
nosotros, nos sonríe, me enseña los cigarrillos y
continúa su camino por la carretera vaya uno a saber
hacia donde...
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FIN DE
NUESTRA VISITA A DHAKA Y SALIDA DE BANGLADESH
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La única forma de salir de
Bangladesh por carretera es a través de India, y para
ello necesitamos un nuevo visado. En lugar de volver a
Calcutta, decidimos ir hacia el norte para entrar a la
India a través del antiguo Reino de Sikkim. El problema
está en que para conseguir dicho visado, debemos
permanecer nada menos que ocho días en Dhaka.
Llegamos el jueves 19 de febrero por la noche, el
viernes es festivo por ser un país musulmán, sábado y
domingo tampoco hay actividad oficial, y el lunes 23 se
conmemora la muerte de unos estudiantes que en el año
1952, cuando Bangladesh formaba parte de Pakistán, se
opusieron al intento del gobierno de suprimir el bengalí
como lengua oficial del Estado. Por todo esto el visado
recién podemos solicitarlo el martes, nos lo entregan
el jueves por la tarde y el viernes salimos rumbo a
Chilahati en la frontera con India a 500 kms de Dhaka.
A pesar de ser viernes, día festivo para los
musulmanes, vemos mucha gente trabajando en el
mantenimiento de puentes y carreteras, la mayoría son
mujeres y niños que se pasan el día literalmente
picando piedras. A medida que nos vamos alejando de
Dhaka, se hace cada vez más evidente que nos
encontramos en un país de mayoría musulmana. Casi
todas las mujeres van cubiertas, y cada vez se ven más
mezquitas y menos mujeres en las calles de las aldeas o
pueblos por los que pasamos.
La carretera camino de la frontera norte está en muy
buen estado y hay un puente que cruza el río Jamuna,
evitando de esta manera tener que hacerlo en ferry.
Llegamos a Chilahati y ante nuestra sorpresa, nos
detienen en un puesto militar impidiéndonos continuar.
Se hace muy difícil poder entenderles porque nadie
habla ni una palabra de inglés, pero lo que nos queda
claro es que no podemos cruzar a India por este lugar,
aunque nunca sabremos las razones. Por lo tanto nos
dirigimos a Padgram, a 100 kms de allí para cruzar por
el puesto fronterizo de Bhurungamari.
Llegamos a las ocho y media de la noche, media hora
después de que la frontera hubiese cerrado. No nos
queda otra alternativa que pasar la noche en el único
hotel que hay allí, un sitio sucio e inmundo llamado
Hotel Mahoma. Por la mañana, dejamos Bangladesh para
entrar finalmente en el antiguo Reino de Sikkim, ya
estamos otra vez en la India.
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Casas coloniales en Sonargaon |

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Museo de Arte Tradicional de Sonargaon |

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