BRASIL I
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Tras nuestro paso por El Pantanal, volvimos a Cuiaba y el martes por la mañana emprendimos viaje hacia Brasilia. Nada menos que 1.200 kms teníamos por delante a través de pequeños pueblos y aldeas muy pobres en su gran mayoría. Brasil posee una densidad de población muy baja, sus habitantes se agrupan en las grandes ciudades y en el litoral marítimo, mientras que el resto del país está prácticamente despoblado. 

Pasamos la noche a mitad de camino en un pueblo llamado Jantai. De los dos hoteles que encontramos, nos decidimos por el motel que está sobre la carretera. Aquí en Brasil, al igual que en Argentina, abundan los hoteles por horas para parejas, pero también se puede pasar la noche abonando un precio fijo. Más allá de tener en la habitación una oferta completa de elementos de todo tipo relacionados con el sexo, lo más llamativo de todo fue cuando empezó a llover. Cabe aclarar que desde que entramos a Brasil, todos los días llueve, especialmente por las tardes. Estábamos esperando que nos trajeran la cena a la habitación, cuando de repente empezó a llover como si fuera la última vez. En un cuarto contiguo, sin ninguna separación, había una bañera redonda con jacuzzi y el agua caía allí a raudales. En un principio pensé que la lluvia se filtraba por el techo pero no, grande fue la sorpresa cuando vimos que la bañera estaba a cielo abierto, es decir que allí no había techo !!! Pero no sólo entraba el agua, había mosquitos, insectos y todo tipo de bicho que trataba de refugiarse de la tormenta. Eso sí, ver caer la lluvia a pocos pasos de la cama resultó una experiencia única... 

El martes finalmente llegamos a Brasilia. Construida en el año 1960, era considerada una ciudad del futuro, capital de la esperanza (propaganda política), símbolo de la modernidad, punto de convivencia entre diferentes razas y religiones, el edén que Don Bosco había profetizado por estas latitudes. Hoy en día es una ciudad con muchos espacios verdes, un índice de alfabetismo del 96%, un coche cada 2,5 habitantes, colegios con enseñanza informatizada y el mejor standard de vida del país. En realidad se trata de una burbuja en el Brasil de los sin tierra, de las ciudades abarrotadas de gente, de los analfabetos, del hambre, la miseria y la violencia. Brasilia es una especie de reflejo de lo que es el país en general. Si se tiene dinero, se puede vivir muy bien, por supuesto que sin bajarse del coche porque debido a la forma en que está diseñada la ciudad, se trata de un elemento imprescindible. Por esta razón es que la gente sin recursos vive en las afueras de la ciudad, a 30 kms o más de distancia. Y es que Brasilia no fue diseñada para ellos..

El domingo por la mañana dejamos atrás Brasilia. Hoy llegamos a Teresina, capital del estado de Piauí después de haber recorrido 1.755 kms en estos últimos 3 días... por el medio de la nada !!!

         



Palacio del Congreso, Brasilia


Brasilia, Palacio de Justicia
Puente Juscelino Kubitschek Vistas de los ministerios sobre la explanada


Soledad en la Transpiauí

En las dunas de Jericoacoara

Ubicación privilegiada para ver el atardecer

Atardecer en Jericoacoara


 






Viernes 26.11.04  2130 hs  Desde Jericoacoara (Estado de Ceará)

No es nada fácil llegar hasta este pequeño pueblo pesquero de 1500 habitantes, rodeado de dunas y palmeras, ubicado en la costa del estado de Ceará. Pero es más difícil todavía si se llega desde Brasilia, a 2.330 kms de distancia y soportando lluvias torrenciales por las tardes durante los tres primeros días.

Fueron 5 días de viaje por carreteras prácticamente desiertas, alternando caminos de tierra con rutas pavimentadas, aunque con muchos tramos en muy mal estado. La mayor parte del recorrido lo hicimos a través de la Transpiauí, carretera que recorre de sur a norte el estado de Piauí, uno de los más pobres del Brasil. Pasamos la noche en Barreiras (646 kms), Cristino Castro (510 kms), Teresina (599 kms) y Sobral (390 kms)., encontramos hoteles para dormir bastante buenos y el abastecimiento de combustible no fue un problema debido a que abundan las gasolineras en todo el trayecto.  

El último tramo de 185 kms hasta Jericoacoara se divide en dos partes: 161 kms por carretera pavimentada hasta Jijoca, y los últimos 24 kms por la arena, alrededor y sobre inmensas dunas, recorrido que hay que hacer necesariamente con un guía para evitar perderse (no existe ninguna señalización ni camino marcado) o quedarse hundido en la arena en el mejor de los casos. La gente normalmente llega a Jericoacoara en un camión adaptado para pasajeros que sale tres veces por día desde Jijoca.

Merece la pena conocer Jericoacoara, las playas son inmensas y las enormes dunas que rodean el pueblo resultan impresionantes, es un sitio que aún no está masificado y tal vez el único reparo que podría ponerse a este bonito lugar es el viento que no deja de soplar en todo momento, de ahí que sea un sitio ideal para aquellos que practican windsurf.

Esta mañana fuimos hasta Tatajuba, una muy pequeña y aislada aldea pesquera situada a 30 kms de Jericoacoara, en la desembocadura de un río de marea. Nos acompañó el chaval que nos hizo de guía hasta aquí, de otra forma nos hubiese sido imposible llegar hasta Tatajuba porque no existe ningún camino, el recorrido discurre a través de las dunas y por la playa cuando la marea está baja. Mañana sábado saldremos hacia Fortaleza, comenzando el recorrido hacia el sur por la costa de Brasil hasta Uruguay, y desde allí a Buenos Aires. 




Evangelistas y predicadores...

Desde que entramos a Brasil nos llama la atención la gran cantidad de templos evangélicos que hemos visto en todas partes. Si bien el catolicismo conserva el status de religión oficial y aunque Brasil es un país que se caracteriza por la diversidad de sectas, ritos y religiones que profesan sus habitantes, es evidente que el cristianismo evangélico está cada día más en auge, especialmente en aquellas zonas más pobres del país. Esta es una situación que también nos encontramos en Asia con el Islam y el Hinduismo: a mayor pobreza e ignorancia de la gente, mayor es el grado de penetración de la religión. 

En el caso de Brasil, son los predicadores evangélicos, a imagen y semejanza de sus colegas norteamericanos, quienes captan fieles para sus "iglesias" y ofrecen la "salvación" en el nombre de Dios, a cambio lógicamente de una contribución... voluntaria. La gente, en su desesperación, es capaz de aferrarse a cualquier clavo ardiendo, y la pobreza que hay en Brasil hace que éste sea un lugar ideal para estos modernos "lavadores de cerebros..." 

Hemos pasado por aldeas en donde la única edificación en ladrillo es un templo evangélico, ya sea baptista, pentecostés, mormón, del séptimo día, etc, y en algunos pueblos nos encontramos hasta con dos y tres templos en la misma calle. El mensaje es muy simple y reiterativo: todo se lo debemos a Dios, porque El lo ha querido así, y hay que darle las gracias por ello... Esto incluye la miseria, el hambre, las injusticias, las desigualdades, la falta de trabajo, etc. que a la gente le ha tocado en suerte vivir pero claro, no está en los hombres la posibilidad de revertir esta situación sino sólo en el poder de Dios. Los políticos y gobernantes del mundo pueden sentirse aliviados con mensajes de este tenor...         

 

 

Para llegar a Tatajuba atravesamos dunas, cruzamos un río en balsa y circulamos por la playa


Pedra Dourada, Jericoacoara Jericoacoara es un lugar óptimo para la práctica del windsurf