|
IRAN,
UN ESTADO TEOCRATICO EN EL SIGLO XXI
|
|
En enero de1979 el gobierno autocrático del sha Mohammad
Pahlevi, sostenido por EEUU y las grandes compañías
petroleras internacionales que controlaban el crudo iraní,
cae como consecuencia de la revolución encabezada por el imán
Khomeini y apoyada por la gran mayoría de la población iraní.
Desde entonces, los aspectos políticos, económicos y
sociales de la República Islámica de Irán se basan en los
principios emanados del Corán, según lo establece la
Constitución aprobada en abril de aquel año. Si bien la
estructura de gobierno se divide en ejecutivo, legislativo y
judicial, y aunque el Presidente y los miembros del Parlamento
son elegidos por sufragio popular, Irán está muy lejos de
ser un Estado democrático.
Todo el sistema político está controlado por el clero islámico,
verdadero poder en la sombra. Por ejemplo, la Asamblea de
Expertos está compuesta exclusivamente por teólogos y cuenta
con poder suficiente para hacer dimitir a los cargos
gubernamentales, incluido al Presidente, si se apartan de la
ley islámica; el Consejo Guardián de la Constitución, la
mitad de cuyos miembros pertenecen al clero, se encarga de
aceptar, enmendar o rechazar las leyes emanadas del Parlamento
de acuerdo al ideario islámico; el líder supremo espiritual,
máxima autoridad de la República tanto en lo político como
en lo religioso, electo por la Asamblea de Expertos, se ocupa
de nombrar al titular del Poder Judicial, y el Consejo de
Discernimiento de Conveniencia del Sistema, cuyos miembros son
nombrados por el líder supremo, interviene cuando existen
diferentes puntos de vista entre el Parlamento y el Consejo
Guardián de la Constitución acerca de una ley en trámite.
El poder civil emanado de las urnas está totalmente sometido
al clero, que tiene siempre la última palabra, y los cambios
impulsados por el presidente Khatami en favor de una sociedad
más abierta y democrática, chocan contra el inmovilismo de
los sectores conservadores encabezados por el líder
espiritual Khamenei.
Un país en donde el poder religioso controla los medios de
comunicación, los servicios de seguridad, el Parlamento, el
Poder Judicial y hasta al propio Presidente, difícilmente
puede llegar a ser considerado democrático. La Constitución
aprobada por referéndum en diciembre de 1979, transforma a Irán
en un Estado teocrático cuyas leyes se corresponden con los
principios del Islam, subordina la política a la religión y
otorga plenos poderes al clero representado por el líder
espiritual. En un escenario como éste, hablar de libertad
individual, igualdad de sexos, democracia y derechos humanos,
es volar con la imaginación.
|
|
TODO ESTA
PROHIBIDO, EXCEPTO LO PERMITIDO ...
|
|
La vida diaria de la gente está marcada por el Islam,
interpretado en su versión más conservadora, y como nos dijo
un chaval en Isfahán, todo está prohibido excepto lo
permitido. Esto hace de Irán un país triste, oscuro y
aburrido, en donde por cuestiones de moral islámica, está
prohibida la importación de películas de cine producidas en
Occidente, la instalación de antenas parabólicas en las
viviendas particulares, cintas de video, revistas o libros
cuyo contenido incluya, por ejemplo, la imagen de una mujer
con el cabello al aire o con los brazos descubiertos, bebidas
alcohólicas y escuchar cualquier tipo de música moderna.
Encontrar un periódico escrito en inglés es prácticamente
imposible, de hecho jamás vimos uno, y por supuesto no hay
casinos, discotecas ni salas de baile de ningún tipo. El ocio
queda reducido a reuniones en casas particulares y los
viernes, día festivo en Irán, la gente concurre a las
mezquitas.
En Teherán se ven cinco canales de televisión y en el resto
del país uno menos aunque realmente da igual la cantidad,
porque la programación de todos ellos es un suplicio. Sólo
transmiten recitados de versículos del Corán, charlas monótonas
e inacabables de algún teólogo islámico (mullah), imágenes
de hombres rezando en las mezquitas, películas evocando actos
heroicos durante la guerra con Irak y vídeos relacionados con
el Islam o con la lucha del pueblo palestino, uno en especial
que nos sorprendió fue el de un joven que tras despedirse de
su familia, se sube a un coche cargado con explosivos y se
estrella contra un control militar israelí, increíble.
Los noticieros sólo se ocupan de informaciones relacionadas
con Irán, es como si el mundo no existiera. En hoteles de un
cierto nivel, puede sintonizarse la BBC y algún canal de los
Emiratos Árabes, inclusive en alguno hemos podido sintonizar
la CNN. La radio tampoco sirve de gran ayuda, excepto para
aprenderse el Corán de memoria o escuchar los cinco llamados
diarios al rezo si no se está cerca de una mezquita, bastante
difícil por cierto porque las hay por todos los sitios.
Comunicarse con la gente en Irán, poder hablar con ellos y
saber como piensan, es una tarea casi imposible. Son muy pocos
los que saben algo de inglés o de cualquier otro idioma
extranjero, la razón principal es que en los colegios sólo
se enseña farsi y árabe. Por otra parte, nos dijeron que
hasta no hace mucho tiempo atrás quienes entablaban contactos
con extranjeros corrían el riesgo de ser interrogados por la
policía, hoy en día si bien la situación algo ha cambiado,
es evidente que el miedo en la gente aún perdura.
|
|
|