IRAN III
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INFORMACIÓN UTIL

CARRETERAS: están asfaltadas y en buen estado, los nombres de las ciudades están expresados en nuestro alfabeto y en farsí.. La conducción es peligrosa, no se circula a excesiva velocidad pero los adelantamientos, especialmente en las curvas, son suicidas y cuando se circula en caravana es mejor apartarse del carril de la izquierda, los coches van tan pegados unos a otros que en cuanto alguien toca el freno, se produce el choque en cadena que hemos visto más de una vez.

COMBUSTIBLE: el litro de gasoil cuesta 160 rials (0,016 euros = 2,67 pesetas) y el de gasolina 350 rials (0,036 euros = 6 pesetas), unos precios irrisorios. Las gasolineras ubicadas en las ciudades sólo expenden gasolina, para encontrar gasoil hay que dirigirse a las que están a la salida de los centros urbanos y se distinguen enseguida porque normalmente hay colas de camiones esperando. Al vernos llegar, siempre nos mandan hacia los surtidores de gasolina y es que en Irán sólo los camiones y los autobuses funcionan con gasoil. Ante nuestra insistencia terminan aceptando, con cara de incredulidad y en medio de sonrisas, que nuestro Toyota es de gasoil, y por lo general nos hacen pasar delante de todos para no tener que esperar.

Las gasolineras que expenden gasoil no abundan y como el abastecimiento es deficiente, es fácil encontrarse con algunas de ellas cerradas por falta de combustible. El empleado de la gasolinera sólo se dedica a cobrar, el gasoil hay que echarlo uno mismo y para ello es recomendable tener a mano un guante, una bolsa de plástico o lo que sea para poder coger la manguera del surtidor. No es una exageración, los mismos camioneros utilizan guantes y es que la manguera siempre está impregnada de gasoil.

TRAFICO EN TEHERAN: es algo inexplicable lo que pasa por la cabeza de los conductores. Para las motos no existe ningún tipo de reglamento de circulación, pueden ir en dirección prohibida, no respetar ningún semáforo, llevar las luces apagadas, retomar en cualquier lugar o circular por las aceras por citar algunos de los ejemplos más comunes, todo les está permitido y ante los ojos de la policía.

El parque automotor en Irán es bastante antiguo, la inmensa mayoría de coches son de marca nacional y los modelos más lujosos que se ven por las calles, aunque pocos, son el Peugeot 405 y el Peugeot 206. Aproximadamente el 30 % de los coches que circulan son particulares y el 70 % restante taxis compartidos, la mayoría de la gente los utiliza para trasladarse de un sitio a otro de la ciudad al haber muy pocas líneas de autobuses, lo mismo pasa en las ciudades del resto del país.

En Teherán existe un código de circulación propio, por ejemplo la prioridad en un cruce o en una rotonda la tiene el conductor que más valor tenga a la hora de poner primero el morro del coche; se puede retomar en mitad de cualquier avenida o calle por muy estrecha que ésta fuese provocando el consiguiente atasco; las luces de giro y los espejos retrovisores se consideran elementos decorativos, lo cual facilita enormemente la conducción al tener que preocuparse el conductor sólo del volante y de mirar hacia adelante; y cuando los semáforos de las avenidas se ponen en rojo, los conductores tienen entre cinco y diez segundos más para avanzar.

Los taxis pueden atravesarse en el medio de la calzada, retomar o detenerse en cualquier sitio, ir marcha atrás de esquina a esquina o circular por encima de las aceras cuando el tráfico es denso. Todo esto hace de Teherán una ciudad caótica como pocas, con atascos monumentales y en donde conducir se transforma en una aventura agotadora y muy peligrosa.

MONEDA: un euro equivale a 9.700 rials aproximadamente. No hay casas de cambio y sólo es posible cambiar dólares o euros en las oficinas centrales del Melli Bank de las principales ciudades. De todas formas, es muy común encontrar en las esquinas céntricas, gente que se dedica a la compra y venta de moneda extranjera. La transacción se hace en la calle, se pueden obtener entre 9600 y 9900 rials por euro, y a prepararse para cargar con un buen fajo de dinero en el bolsillo, el billete más grande que circula en Irán es de 10.000 rials.

También se pueden cambiar divisas en algunos comercios especialmente si se realiza alguna compra. Los hoteles aceptan el pago en moneda extranjera pero el cambio que ofrecen no es el más conveniente. Es común que la gente a la hora de expresar el valor de las cosas no lo haga en rials sino en ¨tumans¨, o sea le quitan un cero. Por ejemplo, 10.000 rials equivalen a 1.000 tumans.

TARJETAS DE CREDITO: no pueden utilizarse en ningún sitio, ni en hoteles, ni en comercios y tampoco en cajeros automáticos. Todos los gastos deben abonarse en efectivo.

TELEFONO MOVIL: está prohibido el uso de teléfonos móviles del exterior, sólo pueden utilizarse los comprados en Irán. Para hacer llamadas internacionales es aconsejable comprar tarjetas de prepago, la llamada local es gratuita aunque siempre conviene consultar antes en el hotel por si existe algún cargo en concepto de utilización de la línea..

INTERNET: en las ciudades se pueden encontrar cybercafes, aunque no abundan y normalmente la conexión es lenta y se corta con facilidad. Si se viaja con un ordenador portátil, mediante la línea de teléfono de la habitación del hotel y comprando una tarjeta de prepago, se puede acceder a internet, es más barato que los cybercafes y va a la misma velocidad. También conviene preguntar antes en el hotel si hay algún cargo extra.

COMIDA: terminamos hartos de comer chicken kebab acompañado de pepinos, arroz, tomate y perejil. Daba igual si comíamos en el restaurante de un hotel o en un sitio cualquiera, el gusto de la comida es siempre el mismo al igual que la variedad para elegir. La alternativa al pollo es el cordero, y también se puede pedir como acompañamiento una especie de ensalada con yogurt. Lo mejor de todo es el pan (nan). Los iraníes no disfrutan cenando, era cómico verlos terminar y salir disparados hacia las tiendas de dulces. Hay que tener en cuenta también que toda nuestra estancia en Irán coincidió con el mes de Ramadán, las casas de comida recién abrían a la caída del sol y tal vez esto influyó en la poca variedad que ofrecían.

VISADO: aunque parezca raro, la visa no se solicita en el Consulado de Irán, la gestión hay que hacerla a través de una agencia de viajes. Cuando se trata de tours organizados, las propias agencias mayoristas se encargan de ello pero en el caso de turistas independientes como nosotros, esto representa un problema. Iransara en Madrid hace las veces de Oficina de Turismo de Irán pero para tramitar el visado, exige reservar a través de ellos dos o tres noches de hotel, aparte de los gastos que cobra por el trámite correspondiente.

Pues bien, a través de internet contactamos con una agencia de viajes en Shiraz (Irán), Pars Tours (http://www.key2persia.com/), quien se encargó de tramitarnos los visados ante el Ministerio de Relaciones Exteriores en Teherán. En una semana recibimos por correo electrónico el número de expediente que nos permitía retirar en el Consulado de Irán en Madrid la visa para 30 días de estancia que habíamos solicitado. Y lo más increíble de todo es que no nos exigieron dinero anticipadamente, los $ 30 dólares que nos cobraron por la gestión de cada visado los pagamos directamente en Shiraz.

PASO DE FRONTERA: Astara (las ciudades a ambos lados de la frontera tienen el mismo nombre) no es un sitio por donde ingresen normalmente viajeros a Irán, es más que nada un paso de mercancías. Aquellos que van por carretera como nosotros, cruzan desde Turquía. En la Aduana nadie habla inglés y no hay señalización alguna. Está prohibido el ingreso de bebidas alcohólicas, en caso de llevar un GPS es mejor que no lo vean y si se trata de un teléfono satelital, casi seguro que se queda en la Aduana.

Atravesada la primera barrera, se rellena un formulario de entrada y sellan el pasaporte. Luisa lleva la cabeza cubierta con un pañuelo y tiene que ponerse un pareo encima de los vaqueros para pasar la inspección ocular. Un soldado la acompaña a otro sector de la Aduana y allí verifican que la vestimenta cumple con las normas islámicas, o sea que está toda cubierta, de la cabeza a los pies y que no se marcan las formas del cuerpo.

El coche lo dejamos en la Aduana porque la oficina de tránsito en donde sellan el Carnet de Passage cierra a las siete de la tarde y eran casi las ocho. Pasamos la noche en un hotel de la ciudad a unos 600 metros de la frontera, por la mañana retiramos el coche y por suerte el registro es bastante superficial, les interesaba más como iba vestida Luisa que lo que llevamos dentro del Toyota ...

TURKMENISTAN Y UZBEKISTAN: la ruta original nos llevaba desde Irán a estos dos países, pero nuestros planes se vieron truncados debido a la demora en obtener los visados en Teherán, por la negativa del Consulado Italiano (Luisa viaja con pasaporte de ese país) a darnos una carta de presentación que nos pedían tanto en el Consulado de Turkmenistán como en el de Uzbekistán, y por motivos económicos ya que al no poder usar la tarjeta de crédito, nos estábamos quedando sin dinero. A todo esto se sumaba el hecho de que desde Uzbekistán sólo podíamos ir hacia Afganistán, y justo en esos días había problemas en la frontera entre los dos países. Por lo tanto no nos quedó más alternativa que modificar nuestra ruta y dirigirnos hacia Pakistán





Qom, Ciudad Santa shií


Recogiendo las alfombras después de la oración, Mezquita del Viernes en Isfahan



Kashan, casa de Borujerdi


Yazd, grupo de niños


Teherán, oficina y gestoría frente al Consulado de Sueccia, en la misma calle



El mensaje continúa vigente después de 25 años...