INDIA II
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13-02-04
Viernes 1730 hs Desde Bhubaneswar, Capital del Estado de Orissa, a 450 kms al suroeste de Calcuta. 

Llevamos 50 días en la India y cada vez se me hace más difícil sobrellevar el tema de la higiene. Quiero aclarar que sabía muy bien adonde venía, que no es el primer país que visito fuera de lo que se conoce como Primer Mundo (hemos viajado por 22 países de Asia y América Latina de los llamados eufemísticamente "en vías de desarrollo"), que nuestros viajes han sido siempre de forma independiente (en los tours organizados sólo se ve lo que se quiere que se vea), y que nunca he tenido en ningún sitio problema alguno a la hora de adaptarme a cualquier circunstancia. Pues bien, en la India las cosas son diferentes a todo lo que podía llegar a conocer hasta ahora. 

Por ejemplo, hay que echarle valor para entrar a los templos ... descalzos. Uno nunca sabe que es lo que está pisando en el suelo, pueden ser restos de comida (en muchos de los templos la gente come dentro), agua, orina, escupidas, mierda de los animales que andan sueltos o cualquier cosa que uno se pueda llegar a imaginar. Al templo de Madurai entramos con los calcetines puestos, por la noche intentamos lavarlos pero al final terminamos tirándolos a la basura, el problema es que no podemos cortarnos los pies a la altura del tobillo ... 

Los hoteles en donde nos alojamos son de tipo medio o medio-alto, llevamos un promedio de 25 euros por noche la habitación doble, que para la India es mucho teniendo en cuenta que se puede dormir desde 4 o 5 euros. Pues bien, excepto en unos pocos, en la mayoría de hoteles hemos tenido que compartir la habitación con cucarachas, hormigas o arañas. Por otra parte, es una costumbre generalizada cenar en las habitaciones, las cuales normalmente están alfombradas. Teniendo en cuenta que los parámetros de la limpieza e higiene que aquí se manejan son diferentes a los que uno esta acostumbrado y que jamás vi una aspiradora, las consecuencias son obvias. 

El papel higiénico es un tema aparte. La mayoría de la gente no lo utiliza, se limpia con la mano izquierda. Por un lado es una cuestión cultural, usar papel higiénico es un invento de occidente pero también es económica, el coste de un rollo de papel (30 rupias) equivale al salario de casi un día de trabajo (40/45 rupias) de la gran mayoría de la gente que vive en el medio rural (75% de la población). Por algo sólo hemos visto vender papel higiénico en algunas tiendas de las grandes ciudades o en sitios turísticos, y en varios hoteles en los que hemos estado, los baños ni siquiera tienen portapapel. 

Tanto en la ciudad como en el campo, es muy normal caminar por cualquier sitio y pasar junto a gente orinando contra una pared o junto a un árbol, y escupir es tan común como respirar. Si a esto le sumamos la casi inexistencia de servicios cloacales, las vacas y cerdos que deambulan por todos lados y que junto a los animales de carga y los rebaños de cabras van dejando mierda a cada paso, las aguas estancadas y el hedor de la basura que hay por todos los sitios (servicio de recogida nunca vimos ...), todo ello hace de la India un país en donde los olores nauseabundos son una constante. 

Evidentemente la gente de aquí está acostumbrada a todo esto y lo que nosotros vemos como una inmundicia, para ellos es algo normal. Sería absurdo ignorar las duras condiciones en las que vive la inmensa mayoría de la gente, pero el tema de la higiene va mucho más allá de las carencias materiales, es más que nada una cuestión cultural. 


17-02-04 Martes 2045 hs Desde Calcutta
Seguramente sea esta la ultima noche en la India, pensamos mañana salir hacia Bangladesh salvo cambios de ultimo momento. Nuestro plan original era ir desde aquí a Varanasi para luego subir al Nepal y bajar por Sikkim, pero tenemos un problema: el visado de India se nos vence el 25 de este mes. La validez es de seis meses, pero empiezan a contar desde la fecha en que lo extendieron y no desde la fecha de entrada ... 

Al ser imposible extenderlo, solo queda la alternativa de salir del país y solicitar un nuevo visado. El problema esta en que si nos vamos hacia el Nepal y no los deniegan, no tenemos salida por carretera hacia ningún sitio, excepto China (y aquí es imposible entrar, menos en esta época del año). Por lo tanto no podemos arriesgarnos. 

La otra posibilidad es irnos a Bangladesh y allí solicitar otro visado a India, para poder recorrer lo que aun nos queda pendiente, viajar al Nepal y embarcar desde Calcutta. Lo positivo de solicitarlo en Dhaka es que si nos lo deniegan, podemos embarcar el coche desde Chittagong a Singapur y no quedarnos atrapados como en el caso de Nepal. 

Así están las cosas y por ser nuestra ultima noche en la India, nada mejor que pasarla en Calcutta, tal vez la ciudad que mejor refleja la realidad de la India.





Templo de Minakshi Sundareshuara, en Madurai




Elefante sagrado dando la bendición a los visitantes del Templo de Thanjavur




Grupo de monjes peregrinos



En los templos se sirve comida a los visitantes

Templo Pach Rathas en la playa de Mamallapuram


Sadhu, asceta o persona religiosa en busca de la "iluminación"


Templo de Karnaka





18-02-04
Miércoles 1830 hs Desde Kolkata (Calcutta)
Finalmente decidimos postergar un día nuestra salida de la India y aprovechando esta circunstancia, una ciudad como Calcuta merece una referencia especial por mi parte. Con casi 14 millones de habitantes, la capital del estado de Bengala Occidental es la segunda ciudad más grande de la India después de Mumbai.

La apertura económica iniciada en la India en Junio de 1991, generó un rápido crecimiento basado en un incremento de la inversión privada y en un aumento en las exportaciones. Esto trajo como consecuencia la aparición de una clase media, hasta esos momentos casi inexistente, en las grandes ciudades como Mumbai, Delhi, Chennai y Bangalore. Pues bien, en Calcuta la situación es a la inversa, la producción industrial ha ido decreciendo año tras año y las inversiones privadas continúan siendo reacias a establecerse en un estado gobernado desde hace más de 25 años por un Frente de Izquierda liderado por el Partido Comunista Indio, de tendencia marxista.

Esto se ve reflejado claramente en el aspecto que presenta Calcuta. Los edificios de la época colonial están en un estado de abandono total, los taxis y autobuses públicos son chatarras con ruedas, la contaminación llega a niveles más que alarmantes (al final del día, la mucosidad de la nariz queda negra y los ojos ardiendo) y las calles y aceras están en un estado lamentable.

Calcuta es de los pocos sitios de la India en donde no están prohibidos los rickshaws a tracción humana, es muy duro ver a hombres esqueléticos, generalmente mayores o al menos eso aparentan, tirando de un carro cuesta arriba llevando a una o dos personas en el asiento del rickshaw.

Si a todo esto le agregamos lo típico de la India, suciedad, caos circulatorio, ruido ensordecedor de las bocinas, pobreza, gente viviendo en las aceras, animales sueltos por las calles, olores nauseabundos, y mujeres (o niñas) con críos en los brazos y personas deformadas o mutiladas pidiendo por todos los sitios, podemos darnos una idea de lo que es Calcuta. Tal vez sólo se vea superada por Mumbai en cuanto hace a la enorme cantidad de gente que allí vive en la miseria más absoluta, en condiciones inhumanas, en todo lo demás Calcuta se lleva la peor parte.

Visitamos la Casa de la Madre Teresa, en donde se halla un pequeño mausoleo con sus restos. El edificio está actualmente en reformas y sólo se tiene acceso a una pequeña sala y a una especie de capilla en donde estaban dando una misa en esos momentos. En todas las paredes hay colgadas referencias a la obra de la Madre Teresa, su vida y los principios que rigen la Orden de las Misioneras de la Caridad: castidad, pobreza, obediencia y estar al servicio de los más pobres entre los pobres. Resulta por momentos conmovedor estar delante de los restos de alguien que haya sido capaz de dedicar su vida a los más desfavorecidos de la Tierra por considerar que era la mejor forma de demostrar su fe en Cristo.

Dicho esto, y desde un punto de vista muy subjetivo, una cosa es la obra de la Madre Teresa basada en la caridad, el asistencialismo y la difusión de los principios del catolicismo, y otra muy diferente el ayudar a los demás tratando a su vez de cambiar las situaciones que generan pobreza y miseria en la sociedad, ya sea por cuestiones culturales, religiosas o económicas.

Por poner un ejemplo, si uno de los graves problemas de la India es su alta tasa de natalidad, está muy bien ayudar a las familias que no tienen comida para alimentar a sus hijos, pero así no se termina o al menos reduce el problema, y menos predicando la castidad de acuerdo a principios religiosos, hoy en día anacrónicos. Educar especialmente a las mujeres para que tomen medidas anticonceptivas sería una forma de luchar contra este grave problema.

Lo mismo pasa con el tema del SIDA que afecta a millones de personas en la India, es muy loable ayudar a la gente que ha tenido la desgracia de contraer la enfermedad, pero también debería serlo el tratar de prevenir dichas situaciones poniendo en practica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre el uso del preservativo y no predicando la castidad como única forma segura de prevención ...

Desde mi punto de vista, la labor que lleva a cabo la Orden de las Misioneras de la Caridad es digna de admiración, pero solamente está centrada en la caridad y el asistencialismo, no va más allá. Asimismo su labor está basada en unos principios religiosos que, en determinadas circunstancias, se oponen a las soluciones de los problemas que afectan a la gente.

 


Figuras eróticas en el Templo de Karnaka
Vistas de la ciudad de Puri Están esperando a la gente que les da de comer

Carretera en la región Tamil

Arrozales

Mamallapuram