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18-02-04 Miércoles 1830 hs Desde Kolkata (Calcutta)
Finalmente decidimos postergar un día nuestra salida de la
India y aprovechando esta circunstancia, una ciudad como Calcuta
merece una referencia especial por mi parte. Con casi 14
millones de habitantes, la capital del estado de Bengala
Occidental es la segunda ciudad más grande de la India después
de Mumbai.
La apertura económica iniciada en la India en Junio de 1991,
generó un rápido crecimiento basado en un incremento de la inversión
privada y en un aumento en las exportaciones. Esto trajo como
consecuencia la aparición de una clase media, hasta esos
momentos casi inexistente, en las grandes ciudades como Mumbai,
Delhi, Chennai y Bangalore. Pues bien, en Calcuta la situación
es a la inversa, la producción industrial ha ido decreciendo año
tras año y las inversiones privadas continúan siendo reacias a
establecerse en un estado gobernado desde hace más de 25 años
por un Frente de Izquierda liderado por el Partido Comunista
Indio, de tendencia marxista.
Esto se ve reflejado claramente en el aspecto que presenta
Calcuta. Los edificios de la época colonial están en un estado
de abandono total, los taxis y autobuses públicos son chatarras
con ruedas, la contaminación llega a niveles más que
alarmantes (al final del día, la mucosidad de la nariz queda
negra y los ojos ardiendo) y las calles y aceras están en un
estado lamentable.
Calcuta es de los pocos sitios de la India en donde no están
prohibidos los rickshaws a tracción humana, es muy duro ver a
hombres esqueléticos, generalmente mayores o al menos eso
aparentan, tirando de un carro cuesta arriba llevando a una o
dos personas en el asiento del rickshaw.
Si a todo esto le agregamos lo típico de la India, suciedad,
caos circulatorio, ruido ensordecedor de las bocinas, pobreza,
gente viviendo en las aceras, animales sueltos por las calles,
olores nauseabundos, y mujeres (o niñas) con críos en los
brazos y personas deformadas o mutiladas pidiendo por todos los
sitios, podemos darnos una idea de lo que es Calcuta. Tal vez sólo
se vea superada por Mumbai en cuanto hace a la enorme cantidad
de gente que allí vive en la miseria más absoluta, en
condiciones inhumanas, en todo lo demás Calcuta se lleva la
peor parte.
Visitamos la Casa de la Madre Teresa, en donde se halla un pequeño
mausoleo con sus restos. El edificio está actualmente en
reformas y sólo se tiene acceso a una pequeña sala y a una
especie de capilla en donde estaban dando una misa en esos momentos. En
todas las paredes hay colgadas referencias a la obra de la Madre
Teresa, su vida y los principios que rigen la Orden de las
Misioneras de la Caridad: castidad, pobreza, obediencia y estar
al servicio de los más pobres entre los pobres. Resulta por
momentos conmovedor estar delante de los restos de alguien que
haya sido capaz de dedicar su vida a los más desfavorecidos de
la Tierra por considerar que era la mejor forma de demostrar su
fe en Cristo.
Dicho esto, y desde un punto de vista muy subjetivo, una cosa es
la obra de la Madre Teresa basada en la caridad, el
asistencialismo y la difusión de los principios del
catolicismo, y otra muy diferente el ayudar a los demás
tratando a su vez de cambiar las situaciones que generan pobreza
y miseria en la sociedad, ya sea por cuestiones culturales,
religiosas o económicas.
Por poner un ejemplo, si uno de los graves problemas de la India
es su alta tasa de natalidad, está muy bien ayudar a las
familias que no tienen comida para alimentar a sus hijos, pero
así no se termina o al menos reduce el problema, y menos
predicando la castidad de acuerdo a principios religiosos, hoy
en día anacrónicos. Educar especialmente a las mujeres para
que tomen medidas anticonceptivas sería una forma de luchar
contra este grave problema.
Lo mismo pasa con el tema del SIDA que afecta a millones de
personas en la India, es muy loable ayudar a la gente que ha
tenido la desgracia de contraer la enfermedad, pero también
debería serlo el tratar de prevenir dichas situaciones poniendo
en practica las recomendaciones de la Organización Mundial de
la Salud sobre el uso del preservativo y no predicando la
castidad como única forma segura de prevención ...
Desde mi punto de vista, la labor que lleva a cabo la Orden de
las Misioneras de la Caridad es digna de admiración, pero
solamente está centrada en la caridad y el asistencialismo, no
va más allá. Asimismo su labor está basada en unos principios
religiosos que, en determinadas circunstancias, se oponen a las
soluciones de los problemas que afectan a la gente.
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