TAILANDIA III
[INICIO] - [TAILANDIA]  [TAILANDIA I]  [TAILANDIA II] [TAILANDIA III]


Viernes 30-07-04 2350 hs. Desde Vientiane (Laos)

El martes pasado dejamos Phuket, poniendo de esta forma punto y final a nuestro recorrido por las playas e islas de Tailandia. Después de 700 kms llegamos por la noche a Hua Hin, el centro turístico más antiguo de Tailandia, y por cierto un lugar sin ningún atractivo para destacar.

Kanchanaburi fue nuestra siguiente etapa. La ciudad es famosa por el puente sobre el río Kwai, símbolo de las atrocidades cometidas por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Cerca de 60.000 prisioneros de guerra aliados y no menos de 200.000 asiáticos fueron llevados a la cuenca del río Kwai para construir una línea ferroviaria de 415 kms que habría de unir Tailandia con Myanmar. Las obras empezaron por ambos extremos en junio de 1942 y en tan sólo 15 meses comenzó a funcionar el llamado Ferrocarril de la Muerte. Alrededor de 16.000 prisioneros aliados y unos 100.000 asiáticos perdieron la vida durante su construcción.

Más allá de toda la parafernalia consumista que rodea la zona del puente, vale la pena acercarse a la ciudad al menos para visitar el Museo de Guerra llamado JEATH, acrónimo de los seis países que participaron en la construcción de la línea ferroviaria: Japón, Inglaterra (England), América/Australia, Tailandia y Holanda. Por el nombre que le pusieron al museo, es evidente que no existe ninguna intención de homenajear a las decenas de miles de asiáticos reclutados a la fuerza y que también perdieron la vida durante la construcción del ferrocarril.

Desde Kanchanaburi salimos en dirección de Ayutthaya. Tras la decadencia del Imperio Jemer de Angkor (Camboya) y del primer reino tailandés de Sukhotai, a mediados del siglo XV Ayutthaya se había transformado en la capital del reino y controlaba un imperio que se extendía sobre gran parte de la actual Tailandia. La edad de oro de la ciudad duró hasta el año 1767 en que los birmanos la atacaron y arrasaron. Hoy en día sólo pueden contemplarse unos pocos edificios de aquella época ya que la mayor parte de los templos son reconstrucciones hechas con horribles ladrillos rojos. De todas formas sirven al menos para hacerse una idea de la grandeza que alguna vez tuvo Ayutthaya.

Ayer jueves después de recorrer 320 kms en dirección nordeste llegamos a Phimai, un sitio mucho más bonito de lo que nos hubiéramos imaginado. El conjunto arquitectónico típicamente Jemer, el Prasat Hin Phimai construido en el siglo XI, es de los más espectaculares que hemos visto en Tailandia y al ser un lugar poco frecuentado por el turismo, la pequeña ciudad de Phimai aún conserva un encanto especial.

Si tuviéramos que mencionar una de las cosas que más nos han agradado en estos dos meses que llevamos recorriendo Tailandia, la forma de ser de la gente ocuparía tal vez el primer lugar. En general son simpáticos por naturaleza, desinteresadamente amables y en muchos casos hasta podríamos calificarlos de inocentes, pero existe una marcada diferencia entre aquellos que viven y trabajan en lugares de turismo masivo y el resto de la población.

No significa que los empleados de los hoteles, restaurantes y tiendas de Phuket, Bangkok, Chiang Mai o Ko Phi Phi sean desagradables o antipáticos con los visitantes ni mucho menos, pero en varias ocasiones nos hemos encontrado con una cierta frialdad e indiferencia que no es habitual en el resto de los tailandeses. Se podría decir que padecen el "síndrome del turista..."

Esta mañana dejamos Phimai y tras recorrer 320 kms llegamos a Nong Khai, ciudad fronteriza con Laos. Realizamos los trámites aduaneros sin dificultad, aunque del lado de Laos nos "sugirieron" amablemente que debíamos pagar una tasa de 200 baths (5 dólares) para entrar con el coche. Ante nuestra negativa basándonos en que hace dos meses habíamos ingresado por otro puesto fronterizo sin pagar nada, el oficial de la aduana se disculpó entre sonrisas achacando el malentendido a su pobre dominio del idioma inglés !

Estamos otra vez en Vientiane después de cruzar el Mekong a través del Puente de la Amistad, construido por los australianos en el año 1994. Esta vez nuestra visita a Laos será muy fugaz, y es que la única razón por la que estamos aquí es para que al regresar a Tailandia nos den un nuevo permiso de 30 días para el coche. Mañana sábado cruzaremos nuevamente la frontera.

 





Kanchanaburi, puente sobre el río Kwai



Museo de Guerra JEATH en Kanchanaburi



Ruinas de Ayutthaya, el rostro de Buda entre las raíces de un árbol


Chiang Khan, fiesta de caracter religioso en honor de Buda


Vista del río Mekong, en el límite con Laos

Ruinas Jemers en Lop-Buri

Phimai, entrada al Prasat Hin Phimai

 



Jueves 05-08-04 2100 hs. Desde Bangkok

De regreso a Tailandia, el sábado recorrimos el borde fronterizo con Laos hasta llegar a un bonito sitio llamado Chiang Khan en donde pasamos la noche. A la mañana siguiente, después de hacer 500 kms hacia el sur llegamos a Lop-Buri, conocida como la Ciudad de los Monos y tal vez la más fea de toda Tailandia. Ya sólo nos quedaban 250 kms hasta Bangkok, último tramo de nuestro viaje.

Llegamos aquí el lunes por la tarde y nos alojamos en la casa de nuestros amigos Paitoon y Leg. Estos días nos están sirviendo para separar las cosas que continuarán viaje a Buenos Aires de las que regresarán con nosotros a Madrid, limpiar a fondo el Toyota y hacer los preparativos para embarcar el día 21 el coche a Argentina, de lo cual se encargarán nuestros amigos tailandeses.

Según la información que nos dio la Compañía Marítima, el barco tiene previsto llegar a Buenos Aires el 22 de septiembre, por lo tanto ésa será la fecha de inicio del recorrido por Sudamérica. En este mes y medio en Madrid, no sólo tendremos que ocuparnos de renovar toda nuestra documentación sino también de planificar el nuevo recorrido por tierras americanas.

Ya estamos en el final de la primera etapa de nuestro viaje, mañana viernes por la noche cogeremos el avión que nos llevará rumbo a España poniendo de esta manera punto y final a nuestra aventura por el continente asiático. Durante 10 meses hemos recorrido 52.600 kilómetros a través de 7 países de Europa y 14 de Asia en un viaje realmente inolvidable.

Todo salió tal cual lo hubiésemos deseado antes de nuestra partida. En el ámbito personal, sólo en una oportunidad estando en Kerman (Irán) tuvimos que recurrir a un médico por problemas estomacales de Luisa, y verdaderamente en ningún lugar nos sentimos inseguros ni tuvimos una mala experiencia con nadie sino que al contrario, la hospitalidad de la gente allí donde fuéramos seguramente será lo más difícil de olvidar.

Por otra parte el Toyota funcionó a la perfección, excepto por el problema que tuvimos con el embrague en el norte de Tailandia pero que en realidad fue culpa de los mecánicos de Kuala Lumpur que pusieron un disco equivocado, por lo demás ni siquiera sufrimos un pinchazo en todo el viaje. En resumen, más no se puede pedir: no tuvimos problemas de salud, jamás pasamos por un mal momento en ningún país y el coche respondió a la perfección.

Durante estos 10 meses en dos ocasiones nos sentimos realmente mal, precisamente por hechos relacionados de forma indirecta con nuestro viaje. El viernes 26 de diciembre de 2003 estando en Amritsar (India), nos enteramos por la BBC del terremoto que destruyó el 80% de la ciudad iraní de Bam causando más de 40.000 muertos. Ver por televisión las imágenes de destrucción que el seísmo había causado y al dueño de la Guest House en donde sólo un mes antes habíamos pasado la noche, resultará imposible de olvidar.

El otro momento fue el jueves 11 de marzo de 2004, estábamos en la ciudad de Pokhara en el Nepal cuando vimos por televisión la barbarie desatada por unos fanáticos en el centro de Madrid. Una mezcla de tristeza y angustia nos invadió al ver las imágenes de dolor de la gente, sumado a la sensación de impotencia por estar a miles de kilómetros y a una rabia enorme contra aquellos que nos están llevando a un mundo cada día más violento. Nuestro recuerdo de Pokhara quedará indudablemente unido a esta tragedia. Estos fueron los dos peores momentos del viaje.

Uno de los hechos que más nos ha sorprendido en prácticamente todos los países que hemos visitado es el enorme grado de influencia que tiene la religión en la vida de la gente, y aquí no caben diferencias entre cristianos de Georgia, hindúes de la India o Nepal, musulmanes de Irán o Pakistán y budistas de Tailandia, aunque ésta última más que religión sea una forma de vida.

Es un tema que da para mucho y prefiero extenderme sobre las diferentes particularidades en los relatos de cada país, pero para nosotros que vivimos en un mundo en donde por circunstancias históricas afortunadamente la religión está separada del Estado y sólo forma parte de la vida privada de las personas, llegar a este lugar del planeta y encontrarnos con un sistema de castas basado en el hinduismo o con el Corán como Ley Suprema, significa retroceder muchos siglos de historia.

Otro hecho muy evidente es el grado de discriminación de las mujeres en los países de religión hindú y musulmana. Pero también prefiero referirme a ello en el relato de cada país ya que resultaría imposible enumerar todas y cada una de las situaciones que hemos vivido durante los 10 meses de viaje en esta actualización, que por cierto es la última.



Templo Jemer de Muang Than

Chicos jugando en el Pra Vihern (frontera con Camboya)

Templo Jemer de Muang Than


Buda reclinado


Chicos con trajes típicos del lugar en la entrada del Museo del Opio



Sukhotai