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La
realidad de Georgia en general, está marcada por dos
hechos fundamentales: la desintegración de la Unión
Soviética con el consiguiente cambio de sistema económico,
y la guerra de Abjaccia, que comenzó el 14 de agosto de
1992 y duró poco más de un año. El 26 de mayo de 1918
se estableció la primera República de Georgia tras el
colapso del régimen zarista. En marzo de 1921 Georgia
comenzó a formar parte de la URSS hasta que el 9 de
abril de 1991, la Corte Suprema declaró la
independencia.
Durante 70 años, la economía de Georgia estuvo
integrada en lo que por aquel entonces se conocía como
el imperio soviético. El sistema se basaba en la
planificación estatal, todo dependía de Moscú, pero
el hecho de formar parte de la URSS significaba para
Georgia un bienestar que difícilmente hubiese podido
alcanzar por sí sola, ya que no se puede decir que sea
un país rico en recursos. En esto coincide toda la
gente con la que hablamos, antes de la desintegración
de la Unión Soviética, vivían mucho mejor.
Existía para la economía de Georgia un mercado único
de más de 200 millones de personas conformado por los
habitantes de todas las repúblicas soviéticas, a sus
balnearios sobre la costa del Mar Negro acudía gente de
todo el este de Europa y el sector industrial, basado en
la industria siderúrgica, abastecía al conjunto de la
URSS. Las fábricas funcionaban, había puestos de
trabajo e inversión por parte del Estado, la sanidad y
la educación eran gratuitas y las necesidades básicas
estaban cubiertas para todos.
Nada de esto existe hoy en día, da pena ver las enormes
fábricas cerradas por toda Georgia que en una época
significaban trabajo para la gente, ahora sólo quedan
los esqueletos oxidados. Como muestra sirve el ejemplo
de una metalúrgica en Rustavi (200.000 habitantes), a
30 kms de Tbilisi. En su momento trabajaban allí 50.000
personas, hoy sólo lo hace al 5% de su capacidad. Claro
está que no era un paraíso ni mucho menos, pero sólo
basta comparar la situación actual de la gente con el
nivel de vida que tenían antes de la desaparición de
la Unión Soviética para entender el porqué de su
forma de ver las cosas.
Dicho esto, quiero aclarar que también coinciden, de
forma casi unánime y sorprendentemente para nosotros,
en que a pesar de todos los problemas y dificultades de
estos últimos doce años, prefieren vivir como país
independiente y bajo el actual sistema político por una
razón fundamental, la libertad que ahora tienen y de la
cual carecían mientras el país formaba parte de la
URSS y el régimen comunista.
Libertad para votar a sus gobernantes, a pesar de que
hasta ahora las elecciones en Georgia han sido siempre
una farsa como ellos mismo sostienen; libertad para
viajar al extranjero, aunque sean muy pocos los que lo
puedan hacer y que los países del llamado Primer Mundo,
incluyendo a Rusia, denieguen constantemente las
solicitudes de visados; libertad para poder estar
informados, aunque sean muy pocos los que puedan comprar
un periódico, en un país asolado por la corrupción en
donde lo que se conoce como periodismo independiente, es
una mera utopía; libertad para poder hablar con un
extranjero, y esto sí es de agradecer.
A pesar de todo, valoran la mucha o poca libertad de la
que ahora gozan por encima de todas las cosas, culpan al
gobierno de todos los males, a la corrupción y a la
mafia, y piensan que bajo el actual sistema y a
diferencia de la época soviética, ahora cuentan con la
posibilidad de expresarse y hacer que la situación
cambie.
El sentimiento que transmiten, en general, es de
esperanza en el futuro y fueron muy pocos los que nos
dijeron que si pudiesen retroceder en el pasado, viendo
la situación del país hoy en día, preferirían volver
al sistema anterior.
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